anta
Ágata, Mártir, nació en Palermo, Sicilia en
la época de Decio. Sus padres eran
cristianos y poseían una buena posición
económica, la niña creció y fue educada con
piedad en su corazón. La Santa desde niña
tenía un claro entendimiento de que era rica
y la más hermosa de su ciudad; pero lo que
le destacaba más era su singular virtud:
Desde niña hizo votos de virginidad y de no
tener otro esposo que Nuestro Señor
Jesucristo.
Quinciano, un pretendiente al que
Ella rechazó, ordenó que se la
entregaran a Afrodisia, una mujer
perversa que con sus seis hijas
tenía una casa de mala fama. En este
lugar espantoso Ágata sufrió asaltos
y asechanzas contra su honra, más
terribles para Ella que el tormento
o la muerte, pero se mantuvo firme.
Quinciano ordeno que la estiraran en
el potro, tormento que generalmente
iba acompañados de azotes,
desgarramientos de los costados con
gancho de fierro y aplicación de
antorchas ardiendo.
El
gobernador, enfurecido, también ordeno que le
oprimieran brutalmente los pechos y que después se
los cortaran. Luego ordeno que la mandaran de nuevo
a la prisión sin alimento, ni atención medica. Pero
Dios la conforto; se le apareció San Pedro en una
visión que lleno su calabozo de una luz celestial,
la consoló y la curo.
Cuatro
días después, Quinciano hizo que la rodaran desnuda
sobre brasas ardiendo. En este momento sucedió un
terremoto y muchos edificios fueron destruidos.
Entre los muertos estaban dos de los consejeros de
Quinciano. Los habitantes aterrorizados, exigieron
fin a las torturas de Ágata. Santa Ágata fue enviada
nuevamente a prisión. Allí, la mártir dio gracias a
Dios y con toda tranquilidad entregó su alma al
Señor.
Murió el día 5 de febrero del
251 y le dieron sepultura en la
ciudad de Catania con toda la
veneración que correspondía a
tan ilustre martirio.