|
|
|
San
Euquerio |
|
|
|
Fiesta: 20 de Febrero |
|
695 - †
738 |
|
ste
joven francés, nacido en Orleáns en el año
695, sintió en su corazón la llamada de Dios
para hacerse religioso. Entró en la célebre
abadía de Jumièges y se pasó en ella siete
años con una felicidad que irradiaba todo su
rostro. Sin embargo, Carlos Martel, oyendo
las peticiones de los ciudadanos, lo sacó de
allí para nombrarlo obispo. El no quería e
hizo oídos sordos.
Pero aceptó, ya que Carlos Martel le
envió una carta, en la le decía que si no
salía de buena voluntad, mandaría a sus
soldados a que se lo llevasen. Aceptó,
aunque no sin desconsuelo, pues es tradición
que lloraba copiosamente al ser consagrado.
La tradición dice incluso que mientras lo
consagraban obispo, Euquerio lloraba
copiosamente porque echaba de menos su
abadía y no quería el cargo. |
 |
|
Fue un buen obispo, y por serlo se
opuso a las pretensiones de Carlos
Martel, quien expoliaba a la Iglesia
para atender las necesidades de sus
campañas; el choque de ambos acabó
con el destierro de Euquerio,
primero en Colonia y luego en Lieja,
siempre rodeado de una inmensa
veneración, y acabó en un monasterio
benedictino. |
|
 |
 |
|
|
Pasado
el tiempo, volvió a la abadía de Jumièges, en donde
murió el año 738 tal día como hoy. |
|
San
Euquerio obró numerosos milagros después de morir:
curaciones inexplicables, lámparas que ardían sin
consumir aceite, ... pero su vida es ejemplar sobre
todo por esa extraña carambola de la Providencia que
le arranca del claustro, llorando, para hacerle
pastor de una gran diócesis, y que le devuelve al
claustro a viva fuerza por el simple cumplimiento de
sus deberes. La sabiduría de este mundo, que es
mucho más mecánica y torpe, nunca hubiese podido
prever una combinación tan inesperada, divinamente
maquiavélica y feliz. |
|
|
|
|
|
 |
| |
 |
|
| |
|
|
|