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San
Fernando III |
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Como
todos los Santos fue mortificado y penitente, y su
mayor penitencia consistió en tener que sufrir 24
años en guerra incesante por defender la patria y la
religión. Propagaba por todas partes la devoción a
la Santísima Virgen y en las batallas llevaba
siempre junto a Él una imagen de Nuestra Señora. Y
le hacía construir capillas en acción de gracias,
después de sus inmensas victorias. Este gran
guerrero logró libertar de la esclavitud de los
moros a Úbeda, Córdoba, Murcia, Jaén, Cádiz y
Sevilla. Para agradecer a Dios tan grandes victorias
aparte de la catedral de Burgos, convirtió en templo
católico la mezquita de los moros en Sevilla. |
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Guerrero, poeta y músico, compuso cantigas, una de
ellas dedicada a nuestra Señor. Se destacó por su
honestidad y la pureza de sus costumbres. Su muerte,
según testimonios coetáneos, hizo que hombres y
mujeres rompieran a llorar en las calles, comenzando
por los guerreros. |
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Su
muerte constituye un ejemplo de fe y humildad.
Abandonó el lecho y, postrándose en tierra, sobre un
montón de cenizas, recibió los últimos sacramentos.
Llamó a la reina y a sus hijos, y se despidió de
ellos después de haberles dado sabios consejos.
Murió, el 30 de mayo de 1252 en Sevilla. Había
reinado treinta y cinco años en Castilla y veinte en
León, siendo
afortunado en la guerra, moderado en la paz, piadoso
con Dios y liberal con los hombres, como afirman las
crónicas de Él. |
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Fernando
III fue canonizado por el papa Clemente X en el año
1671. Lo sucedió en el trono su hijo mayor, Alfonso
X, que la historia conoce con el nombre de Alfonso
el Sabio. |
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