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Santa
Rosa de Lima |
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Fiesta: 23 de Agosto |
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1586 - †
1617 |
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atrona
de América, Perú y las Filipinas. Nació en
Lima (Perú) el año 1586, de ascendencia
española;
sus humildes padres son Gaspar de Flores y
María de Oliva.
Cuando vivía en su casa, se dedicó ya a una
vida de piedad y de virtud, y, cuando vistió
el hábito de la tercera Orden de Santo
Domingo, hizo grandes progresos en el camino
de la penitencia y de la contemplación
mística. |
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Aunque la niña fue bautizada con el
nombre de Isabel, su madre al ver
que al paso de los años su rostro se
volvía sonrosado y hermoso como una
rosa, empezó a llamarla con el
nombre de Rosa y ése fue el único
nombre que le impuso en la
Confirmación el arzobispo de Lima,
Santo Toribio. Rosa tomó a Santa
Catalina de Siena por modelo, a
pesar de la oposición y las burlas
de sus padres y amigos. En cierta
ocasión, su madre le coronó con una
guirnalda de flores para lucirla
ante algunas visitas y Rosa se clavó
una de las horquillas de la
guirnalda en la cabeza, con la
intención de hacer penitencia por
aquella vanidad, de suerte que tuvo
después bastante dificultad en
quitársela. Como las gentes alababan
frecuentemente su belleza, Rosa
solía restregarse la piel con
pimienta para desfigurarse y no ser
ocasión de tentaciones para nadie. |
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Una dama
le hizo un día ciertos cumplimientos acerca de la
suavidad de la piel de sus manos y de la finura de
sus dedos; inmediatamente la santa se talló las
manos con barro, a consecuencia de lo cual no pudo
vestirse por sí misma en un mes. Estas y otras
austeridades aún más sorprendentes la prepararon a
la lucha contra los peligros exteriores y contra sus
propios sentidos. Pero Rosa sabía muy bien que todo
ello sería inútil si no desterraba de su corazón
todo amor propio, cuya fuente es el orgullo, pues
esa pasión es capaz de esconderse aun en la oración
y el ayuno. Así pues, se dedicó a atacar el amor
propio mediante la humildad, la obediencia y la
abnegación de la voluntad propia. |
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El padre
de Rosa fracasó en la explotación de una mina, y la
familia se vio en circunstancias económicas
difíciles. Rosa trabajaba el día entero en el
huerto, cosía una parte de la noche y en esa forma
ayudaba al sostenimiento de la familia. La Santa
estaba contenta con su suerte y jamás hubiese
intentado cambiarla, si sus padres no hubiesen
querido inducirla a casarse. Rosa luchó contra ellos
diez años e hizo voto de virginidad para confirmar
su resolución de vivir consagrada al Señor. |
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Al cabo
de esos años, ingresó en la tercera orden de Santo
Domingo, imitando así a Santa Catalina de Siena. A
partir de entonces, se recluyó prácticamente en una
cabaña que había construido en el huerto. Llevaba
sobre la cabeza una cinta de plata, cuyo interior
estaba lleno de puntas sirviendo así como una corona
de espinas. Su amor de Dios era tan ardiente que,
cuando hablaba de El, cambiaba el tono de su voz y
su rostro se encendía como un reflejo del
sentimiento que embargaba su alma. Ese fenómeno se
manifestaba, sobre todo, cuando la Santa se hallaba
en presencia del Santísimo Sacramento o cuando en la
comunión unía su corazón a la Fuente del Amor. |
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Dios la
llamó a Sí el 24 de agosto de 1617, a los treinta y
un años de edad. El capítulo, el senado y otros
dignatarios de la ciudad se turnaron para
transportar su cuerpo al sepulcro. El Papa Clemente
X la canonizó en 1671. |
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