|
an Sergio fue un mártir
de Cesarea de Capadocia, casi ignorado por
las fuentes hagiográficas griegas y
bizantinas. Cuentan sus cronistas que se
celebraba en esta ciudad una fiesta de
acción de gracias a los dioses por la feliz
llegada del prefecto Sapricio, que traía el
mandato del emperador Diocleciano,
gobernador de Armenia y Capadocia, de poner
en marcha la gran persecución de los
cristianos, publicando el respectivo edicto.
En medio de la celebración, avanzó Sergio
entre la multitud,
un anciano magistrado, que desde hacia
tiempos había abandonado la toga para llevar
vida eremítica, se presentó ante el prefecto
y le desafió diciéndole a voz en grito que
sus dioses serían incapaces de mantenerse en
pie cuando Él invocase a su Dios contra
ellos. Invocó Sergio el nombre de Jesús
contra los ídolos, y éstos cayeron de sus
pedestales hechos pedazos. |